Ocho recetas de barista para endulzar tu café con Baileys

No es una simple moda. Según los últimos informes, tomar café es un hito diario para 22 millones de españoles. Un gesto necesario que nos autoprescribimos para arrancar la mañana, en largas sobremesas, momentos gourmet e incluso como boost por sus niveles de cafeína. No importa cómo lo prepares –filtrado, en prensa francesa, cafetera italiana, café de olla, Chemex– o como lo tomes (solo, con leche...); hoy su infinidad de rituales ha dado el salto a numerosas cafeterías de especialidad, donde una nueva hornada de expertos se ha puesto a innovar con sus recetas. En este artículo te animamos precisamente a eso, a ponerte en modo barista en tu propia casa y jugar con estas 8 creaciones rápidas que revolucionarán tu taza gracias al efecto Baileys.

1. Café irlandés caliente con Baileys
No hay dupla más famosa entre café y alcohol que el café irlandés. Nuestra versión conserva su efecto reconfortante, pero sustituye el whisky por el toque suave y complejo del Baileys. Tres únicos pasos: prepara el café a tu gusto, vierte sobre él un chorro de licor y espera unos segundos; es lo que tardan en mezclarse los sabores del café y las notas cremosas y ligeramente chocolateadas de la crema irlandesa. ¿Nuestra recomendación como topping? Nata montada.
2. Café caliente Baileys latte
Esta receta, similar a la anterior, introduce además la cremosidad de la leche y su espuma. Un giro radical que se logra usando una cafetera espresso, un batidor de leche o incluso un batidor de varilla hasta alcanzar la textura deseada. La preparación es sencilla: vierte 150 ml de leche en una taza para café latte y añade 100 ml de café espresso caliente. Ya solo queda rematar con el ingrediente estrella: 50 ml de Baileys. Y como decoración final, prueba unas virutas de chocolate negro.


3. Café vietnamita con Baileys
Si buscas matices más fuertes, esta es tu versión. En ella te recomendamos utilizar un café intenso y profundo para crear el match perfecto con nuestro ingrediente disruptivo: leche condensada. Con ella empieza precisamente la receta: vierte 25 ml en un vaso (puedes variar la cantidad a tu gusto) y añade unos cubitos de hielo. Después, coloca un filtro de café y ve cubriendo lentamente el hielo y la leche condensada con el café recién hecho. El siguiente paso es añadir muy despacio el Baileys, creando un sorprendente efecto “mármol”. La receta concluye con una original decoración: a elegir entre cacao en polvo, virutas de chocolate negro e incluso almendras cubiertas de chocolate.
4. Shaken Espresso con Baileys
Nuestra cuarta propuesta requiere ponerse en modo coctelero. Nivel fácil, eso sí. Se inicia sirviendo dos chupitos de café espresso recién hecho, a los que se añade azúcar moreno antes de echarlo todo en la coctelera junto a unos cubitos de hielo. Acto seguido se procede al agitado: 30 segundos bastan para enfriar el café, que verá aumentado su volumen y lucirá esa espuma tan característica. Los últimos pasos consisten en servir el café en un vaso (ancho o largo) hasta arriba de hielo y rellenar con Baileys. Y como detalle gourmet, una pizca de canela.


5. Dalgona Dirty Chai
Leche de avena y Baileys Espresso Cream en el fondo del vaso, y encima una espuma compacta de café, azúcar de coco y té chai que tarda cinco minutos en montarse con unas varillas y parece que ha tardado mucho más. Dos capas bien diferenciadas: la base cremosa e irlandesa abajo, la espuma densa y especiada arriba. La bebida más fotogénica de esta lista. Da pena removerla, pero hay que hacerlo. Solo un poco.
6. Chocaccino con Baileys
La premisa es sencilla: chocolate negro derretido, café, leche helada y Baileys en la batidora. Pero el orden importa –Baileys siempre entra en último lugar– y el resultado no se parece a nada que salga de una máquina de café. Oscuro, espeso y con ese punto de profundidad que da el chocolate de verdad, se sirve en el vaso más bonito que tengas, con sirope de chocolate, galletas desmenuzadas y granos de café encima. Mitad cóctel, mitad postre. El tipo de bebida que convierte la pausa del mediodía en algo que merece la pena planear.


7. Matcha Latte con Baileys
Matcha y Baileys no parecían destinados a encontrarse, pero cuando lo hacen tiene todo el sentido del mundo... El amargor vegetal y terroso del té japonés encuentra en la crema irlandesa exactamente lo que le faltaba: redondez, dulzura justa, un fondo que lo ancla sin taparlo. Se prepara en frío, sobre hielo, y la espumadera hace el trabajo más laborioso. Lo que llega al vaso es verde, cremoso y sorprendente en cada sorbo. Una de esas recetas que no buscabas y que no vas a olvidar.
8. Chai Latte con Baileys
La idea de infusionar Baileys con especias a fuego lento suena a experimento, pero los cuatro o cinco minutos que tarda en hacerse llenarán la cocina de un aroma que convierte ese rincón en el mejor sitio de la casa. Lo que sale del colador no es simplemente la crema irlandesa: es algo más cálido, más complejo, con capas de canela, cardamomo y jengibre que el espresso y la leche espumosa terminan de redondear. Una pizca de canela encima, un anís estrellado, y ya está. La versión adulta e irlandesa del abrazo más cálido del año.

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