1. La cosecha
La cosecha proporciona a los roneros la caña de azúcar para producir los diferentes tipos de ron. Antiguamente, los cosechadores utilizaban machetes para cortar los tallos lo más cerca posible de la raíz y recoger el segmento con mayor concentración de azúcar. Hoy en día, las máquinas hacen la mayor parte del trabajo pesado, pero el proceso sigue implicando lavar y cortar la caña en trozos pequeños.
2. Extracción del azúcar
La caña de azúcar contiene un 75% de agua y el resto es azúcar y fibra. Para extraer el jugo de azúcar, la caña cosechada se somete a un proceso de lavado, troceado y prensado. Así se obtiene el jugo de la caña de azúcar.
El proceso de fabricación del azúcar cotidiano (sí, el que se pone en el té) da lugar a un subproducto espeso y delicioso llamado melaza, que también puede utilizarse para hacer ron. Después de fermentar y destilar la melaza, el azúcar o el jugo de caña de azúcar, se crea un ron suave y delicioso.
3. Fermentación
Es increíble todo lo que se necesita para crear la botella perfecta de cualquier tipo de ron. Durante la fermentación, la levadura transforma los azúcares en alcohol, dando al ron su sabor único. Los productores mezclan levadura y agua con la caña para iniciar este proceso y, dependiendo de la cepa de levadura y el tipo de ron, la fermentación puede durar entre 24 horas y 3 semanas.
En esta fase pueden añadirse partes de fermentaciones anteriores o trozos de la caña utilizada para crear sabores realmente únicos.
4. Destilación
La destilación es un proceso bastante interesante. Básicamente, los destiladores parten de un líquido fermentado y lo calientan hasta que hierve. El alcohol del líquido se convierte en vapor más rápidamente que el agua, y así es como se extrae lo bueno. Existen dos métodos principales para hacerlo: el alambique de cobre y el alambique de columna. Ambos tienen sus ventajas, pero en realidad depende de lo que busques.