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- 10 cosas que debes saber de World Class antes de la gran final mundial


Vivimos una fiebre gastronómica sin precedentes. MasterChef lleva años siendo uno de los programas más vistos de la televisión en decenas de países. Los chefs han alcanzado el estatus de celebridades –o directamente de genios– y la cultura de cocinar en casa no ha hecho más que crecer: recetas en redes sociales, vídeos de técnicas, debates sobre fermentación o el punto exacto de un risotto. La cocina se ha convertido en entretenimiento, en identidad, en arte popular.
Y en ese mismo terreno fértil está ocurriendo algo paralelo, quizá menos visible pero igualmente poderoso: el cóctel vive su propio momento de esplendor. Cada vez más sofisticado, más técnico, más sexy. Los bares de coctelería se han convertido en destinos, las cartas de tragos se leen con la misma atención que los menús degustación, y los bartenders están emergiendo como figuras con nombre propio: artesanos, creadores, personajes con historia que contar al otro lado de la barra.
En ese contexto existe World Class. Y si no sabes lo que es, aquí van diez razones por las que deberías.

magina un evento donde los mejores bartenders de 60 países se enfrentan a retos imposibles: creación de tragos a contrarreloj, desafíos con ingredientes sorpresa, pruebas de conocimiento sobre destilados y maridajes... Desde 2009, World Class se ha ganado el apodo de "Liquid Oscars", y no es para menos. Aquí no gana quien prepara el mejor Ramos Gin Fizz, sino quien demuestra ser el anfitrión perfecto al otro lado de la barra.
Lo que empezó en 2009 como una competición incipiente se ha convertido en la cita más importante del calendario de la coctelería global. Cada año, una ciudad diferente se convierte durante unos días en la capital mundial de la mixología: São Paulo, Edimburgo, Melbourne, Glasgow, Manila, Taipéi, Shanghai... La final mundial no repite sede, y eso no es un detalle menor: World Class entiende que la coctelería de excelencia no tiene un único centro geográfico.

Un finalista de World Class debe ser parte químico, parte showman, parte psicólogo y parte artista. Los desafíos van desde crear experiencias multisensoriales hasta desarrollar cócteles sostenibles con cero desperdicio. En ediciones pasadas, los concursantes tuvieron que preparar ponches para 50 personas, inventar tragos que contasen historias personales e incluso competir a bordo de cruceros navegando por el Mediterráneo. Es básicamente MasterChef meets The Amazing Race, pero con alcohol premium.

En 2016, la francesa Jennifer Le Nechet rompió el techo de cristal convirtiéndose en la primera mujer en ganar el título mundial de World Class. Desde entonces, Kaitlyn Stewart (2017) y Bannie Kang (2019) han seguido sus pasos, demostrando que la coctelería de élite ya no es un club de chicos. La nueva generación de bartenders está redefiniendo lo que significa la excelencia detrás de la barra. Y no entiende de géneros.

Desde los primeros años de World Class, España se ha consolidado como una gran potencia. David Ríos fue campeón mundial en 2013, y nuestro país ha producido consistentemente finalistas que brillan en el escenario global. Borja Insa terminó cuarto en la final mundial de 2024, y Gabriele Armani fue segundo en 2025, convirtiendo la coctelería española en una referencia internacional que crece con cada edición que pasa.

World Class está organizada por Diageo, y los competidores trabajan exclusivamente con sus marcas premium: Johnnie Walker, Tanqueray, Don Julio, Ketel One, The Singleton... Pero lejos de ser un simple escaparate comercial, permitir a estos artistas experimentar con ingredientes de la más alta calidad ha elevado estos destilados –y sus cócteles– a niveles de arte. Como se si tratase de Alta Costura líquida: las restricciones más lujosas inspiran la máxima genialidad en cada prueba.

Ganar World Class no es solo llevarse un trofeo. Los campeones se convierten en embajadores globales de Diageo durante un año: viajan por el mundo, colaboran con las mejores barras, crean menús para hoteles de cinco estrellas y básicamente viven el sueño de cualquier bartender. Pero eso no es todo, además de tener sus propios bares, muchos de ellos lanzan con éxito sus propias líneas de productos e incluso protagonizan programas de televisión.

World Class ha convertido el medioambiente en protagonista. En sus exigentes pruebas los bartenders deben demostrar prácticas zero-waste, uso de ingredientes locales y técnicas que minimizan el impacto en el planeta. Ya no basta con hacer un cóctel delicioso: debe ser responsable. Esta evolución marca el nuevo rumbo de la coctelería: experiencial y consciente.

World Class no termina con el evento. Las competiciones nacionales se inician con una fase formativa donde cientos de bartenders reciben inspiración y técnica antes de enviar sus recetas al jurado. Después, a través de Diageo Bar Academy, Diageo mantiene viva una máquina de conocimiento imparable: masterclasses con leyendas, técnicas innovadoras y secretos que antes solo se compartían en los mejores bares del mundo.

World Class no es un evento cerrado. Puedes seguir todas sus fases –desde las competiciones nacionales hasta la gran final mundial– a través de las redes sociales de The Bar y World Class, ver cómo los bartenders sudan la gota gorda en desafíos imposibles y ser testigo del momento en que se corona a una nueva leyenda. Es entretenimiento puro: drama, técnica, creatividad y la emoción de ver nacer a alguien que, dentro de unos años, todo el mundo querrá decir que conoció antes de que fuera famoso.
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