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- Black & White


140 años de historia. Dos terriers inconfundibles. Y un carácter que prefiere la elegancia al ruido.
Black & White nació en 1879 de la mano de James Buchanan –uno de los grandes impulsores del Scotch– con una idea clara: crear un blend equilibrado y fácil de disfrutar. Un whisky que cualquiera pudiera entender desde el primer sorbo.
Su botella negra con etiqueta blanca llamó tanto la atención que los consumidores comenzaron a pedirlo como “el whisky blanco y negro”. El apodo terminó convirtiéndose en nombre. Y los dos terriers –uno negro, otro blanco– en un símbolo que ha atravesado generaciones.
Desde entonces, Black & White ha mantenido su esencia: un blended Scotch suave, accesible y pensado para disfrutarse sin ceremonias innecesarias.
Ligero, equilibrado y pensado para resultar accesible desde el primer sorbo, Black & White despliega notas suaves de miel y cereal, con un fondo ligeramente floral que aporta frescura. En boca su entrada es amable y redonda, con un toque especiado muy sutil que suma carácter sin imponerse. No busca impresionar por intensidad, sino por equilibrio. Y precisamente por eso funciona tan bien en un Highball refrescante o en cualquier combinado clásico.

Dos perros: un Scottish Terrier negro y un West Highland White Terrier blanco. Esta imagen lleva más de un siglo en la publicidad de Black & White y, sin embargo, no llegó a la propia botella hasta 2013.
La historia cuenta que James Buchanan regresó un día de una exposición canina con una fotografía en el bolsillo. Vio en ese contraste –negro y blanco, Scottie y Westie– la representación perfecta de su marca. Desde los años 40, el ilustrador Morgan Dennis los humanizó en anuncios que los mostraban en escenas navideñas, partidos deportivos y hasta mensajes de apoyo durante la Segunda Guerra Mundial bajo el eslogan "The Scotch with Character".
Hoy, Blackie y Whitey permanecen en la etiqueta. Y se han convertido en lo primero que cualquiera reconoce.

La San Francisco World Spirits Competition es una de las citas más prestigiosas del sector. Su distinción más alta, la Doble Medalla de Oro, no se otorga por mayoría: requiere que todos los jueces del panel, de forma unánime, den la máxima calificación en una cata a ciegas.
Black & White lo consiguió en 2023 y volvió a lograrlo en 2024. Fue evaluado junto a cientos de referencias de todo el mundo –la mayoría de precio muy superior–, sin etiqueta y sin contexto. Solo el vaso. Y ese vaso fue suficiente.
La mejor demostración de que a veces lo excepcional no hace ruido. Simplemente cumple.

Los grandes protagonistas no siempre salen en los créditos. Ian Fleming incluyó una botella de Black & White en la novela Moonraker y lo repitió en la película Dr. No (1962), donde Bond la comparte con Felix Leiter y Quarrel en un bar de Jamaica. Cary Grant lo pide en Father Goose (1964). F. Scott Fitzgerald lo menciona en Tender Is the Night (1934). Fuera de la ficción, la lista es igual de llamativa: Walt Disney y Dean Martin eran fans declarados. Y no fueron los únicos: en 1907, el Emperador de Japón realizó un pedido, el mismo año en que era proveedor oficial de la Corte Real española.
No es mal currículum para un whisky que no presume de nada.

Black & White es un whisky perfecto para mezclarse. Y si hay un ejemplo que lo demuestra, es el Highball: una receta que lleva en las barras londinenses desde el siglo XIX. ¿Sus ingredientes? Soda, hielo hasta arriba y un twist de limón. La burbuja no diluye su carácter: lo abre, dejando que aparezcan sus notas de miel y cereal con una ligereza precisa.
Descubre esta y otras recetas y encuentra tu forma favorita de disfrutar Black & White.

Para quien quiere empezar en el whisky sin sentirse fuera de lugar.
Para quien valora la historia, pero también la sencillez.
Para quien sabe que no todo lo bueno tiene que ser complicado.
Para quien disfruta más del momento que del ritual.
Black & White no busca impresionar.
Busca acompañar.
